Cómo degustar chocolate como un profesional
Degustar chocolate no significa saber decir palabras complicadas.
Tampoco necesitas ser chocolatero.
Ni tener una colección de copas especiales.
Solo necesitas algo de chocolate, unos minutos y ganas de prestar atención.
Porque muchas veces comemos chocolate demasiado rápido.
Y el chocolate tiene mucho más que decir cuando le damos tiempo.
1. Mira
Antes de probarlo, observa.
Un chocolate bien cristalizado debería presentar una superficie uniforme y atractiva.
Mira su color.
¿Es claro? ¿Oscuro? ¿Tiene tonos rojizos?
El color puede entregar pistas, aunque no nos cuenta toda la historia.
2. Escucha
Sí.
Escucha el chocolate.
Rompe un pequeño trozo.
Un buen quiebre puede ser una señal de una correcta cristalización.
Ese pequeño sonido seco es parte de la experiencia.
3. Huele
Acerca el chocolate a la nariz.
No lo comas todavía.
¿Qué aparece?
¿Cacao?
¿Fruta?
¿Flores?
¿Frutos secos?
¿Café?
¿Especias?
El aroma prepara nuestro cerebro para lo que viene.
4. Déjalo fundir
Ahora sí.
Pon el chocolate en la boca y evita masticarlo inmediatamente.
Déjalo comenzar a fundirse.
Observa cómo cambia.
Primero puede aparecer una nota.
Después otra.
Y finalmente puede quedar un sabor persistente.
5. Busca el equilibrio
No preguntes solamente:
“¿Es rico?”
Pregúntate:
¿Qué estoy sintiendo?
¿Es dulce?
¿Ácido?
¿Amargo?
¿Frutal?
¿Tostado?
¿Floral?
¿Tiene una textura cremosa?
¿Se siente seco?
¿Es persistente?
No existen respuestas correctas.
La degustación es una manera de aprender a reconocer tus propias preferencias.
6. Prueba nuevamente
Ahora vuelve a probar.
Muchas veces la segunda degustación revela cosas que la primera no mostró.
Y ahí comienza lo entretenido.
El chocolate no se trata solamente de comer.
También se trata de descubrir.
La próxima vez que abras una barra Valdiloche, intenta detenerte unos minutos.
Mírala.
Escúchala.
Huélala.
Déjala fundirse.
Y descubre qué tiene para contarte.
Porque quizás el mejor chocolate no es el que comes más rápido.
Es el que recuerdas después.